Archivo del Diciembre, 2012

No quiero ser una mujer cuota

liderazgo femenino1 300x161 No quiero ser una mujer cuotaNo sé si tuvisteis la oportunidad de seguir el último debate sobre la política implantada por la comisaria europea Viviane Reding referida a la instauración de cuotas en los consejos de administración de las empresas con el fin de aumentar el número de mujeres que participan en ellos. Aquí podréis ver el contenido del debate, moderado por la periodista Montse Jené, en el que participé junto con Anna Mercader, de la Cambra de Comerç de Barcelona. Estaré encantada de recibir vuestros comentarios.

Aprovecho este post para compartir algunas de mis reflexiones al respecto. Y empiezo por reafirmar la imperiosa necesidad de que las mujeres asuman un mayor y determinante rol de liderazgo y responsabilidad dentro de las organizaciones. Es necesario poder resolver este reto. Se va avanzando al respecto, es cierto, pero todavía a pasos demasiado lentos y gracias al mérito individual de mujeres (y también hombres) que creen en la diversidad dentro de sus empresas.

Pero a la vez que reafirmo esta necesidad, comparto mis dudas sobre la incierta efectividad de imponer una cuota de mujeres por obligación, por decreto, desde la Comisión Europea. Es cierto que todavía predomina una cultura masculina en algunas empresas. Pero no considero suficientemente eficaz forzar legalmente la presencia de mujeres en los consejos, cuando el factor clave está en conseguir diversidad en los niveles directivos de la empresa, en los que se toman las decisiones reales.

Fui la única mujer de mi promoción cuando estudié en ESADE. Afortunadamente, la realidad ha cambiado mucho: actualmente, las estudiantes ya son mayoría en nuestros grados universitarios. Hablo con muchas de ellas y veo en su mirada una sana ambición por conquistar el futuro profesional esplendoroso que tienen ante sí.

Y es cuando pienso en su futuro cuando confirmo la acuciante necesidad de que nuestra sociedad las ayude a creer en ellas mismas. Que se reconozca que ellas también pueden y deben tener la oportunidad de apostar por su propio futuro profesional. No puede ser que muchas de ellas lleguen a tener dudas cuando toca apretar los dientes y dar pasos en firme en su carrera profesional. No puede ser que acaben renunciando a una progresión directiva porque no es posible compatibilizarla con su vida personal y familiar. No puede ser que muchas mujeres, en edades de culminar una carrera profesional y técnica de primer nivel, no tengan las mismas oportunidades para formarse en habilidades directivas, que son las que permiten, en gran medida, acceder a puestos de dirección real. Sencilla y llanamente, nuestra sociedad no se lo puede permitir.

¿Podría ayudar a revertir esta situación la instauración de una política de cuotas en los consejos de administración de las empresas? Podría. Pero no como la única solución.

¿Y cómo conseguir que lleguen las mujeres a los puestos de dirección en los que se toman las decisiones con las que gestionar el día a día de las empresas? Hay organizaciones que sí lo han conseguido. Son aquellas con un ecosistema nuevo y reformado más flexible, con una efectiva aplicación de códigos de buen gobierno, con horarios más equilibrados y con programas específicos de promoción profesional de la mujer.

En otras palabras: si incorporamos a mujeres en los consejos de administración para cumplir con la obligación de la ley, pero no les damos responsabilidades reales de gestión, crearemos “mujeres cuota”. Y yo, como muchas otras, no quiero ser una mujer cuota.

- | , Permalink